
Ha vuelto a su cama, y está igual de cambiada que él. En aquel intrincado vericueto recíproco, ambos lo sienten. Ahora se aman más. Se nota en la rosa que ya ninguno de los dos lleva en las manos, ocupadas en el otro, ocultas, en este santiamén turbulento, en cierres perturbadores y una falda inoportuna. Las palabras vuelven a sobrar.

mmmmmmmmm, has mejorado pero deberias poner un orden en esta pagina.
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